Hambruna Mata los Niños en Venezuela

Hambruna Mata los Niños en Venezuela

La hambruna que azota a Venezuela comenzó a cobrar las vidas de los más débiles. Al menos cinco niños han muerto victimas de inanición, según trascendió en medios independientes,

El gobierno hasta ahora no ha dado cifras oficiales en torno a este flagelo. Recientemente se ordenó la investigación sobre la muerte de un menor que no comió al menos por 24 horas, mientras su madre hacía colas para comprar alimentos.

Las familias deben permanecer frente a los establecimientos comerciales entre 12 y 15 horas  para comprar un kilo de arroz y un kilo de harina pan. La leche definitivamente se terminó y el gobierno decidió no importar más asimismo ocurre con otros alimentos como la carne y el pollo que brillan por su ausencia en los supermercados.

Un caso dramático que salió a la luz esta semana es el del menor Johan de Jesús Betancourt, de 15 años, cuya madre desesperada llamo a los medios para denunciar la triste situación que padece su familia por la falta de alimentos.

Un amplio reportaje publicado por el DIARIO LA VERDAD, de Maracaibo, al occidente del país, señala que la complexión física de Johan no corresponde a la de un muchacho de su edad. La desnutrición salta a la vista. Su madre calcula que el peso de su “bebé” oscila entre los 10 y 15 kilos. “A mi hijo lo mata el hambre”. El adolescente comparte el rancho con sus padres y dos hermanos menores.

Johana Matos, su madre, tuvo complicaciones de preeclampsia durante el embarazo. Esto provocó que el joven, con apenas dos días de nacido, convulsionara. La situación se repitió un mes más tarde, pero “más fuerte”. A los pocos días fue diagnosticado con hipoxia cerebral, es decir deficiencia en el suministro de oxígeno al cerebro. Un tratamiento para controlar su enfermedad lo dejó ciego. “Él sabe cuándo llego porque le hablo y enseguida me busca con los ojos, pero no me ve. Solo escucha”.

Cuesta arriba 

Johan tiene más de un año sin recibir asistencia médica por falta de recursos. El próximo 13 de septiembre cumplirá 16 años condenado a una cama. Agapito describió su situación como “desesperante”. En la pieza de concreto dividida en dos, lo que sobra, sin embargo, es la fe. En un lado duermen todos divididos en dos camas y en el otro está la cocina con un montón de artefactos dañados que recuerdan a la familia tiempos mejores. “Se me dañó la lavadora, el televisor y el aire. Solo me funciona la nevera, pero se la pasa vacía”.

El padre de Johan reveló la dieta de su hijo mientras lo cargaba fácilmente en sus brazos. “Ahorita lo que come es papilla de auyama o plátano porque no puede comer cosas sólidas. También toma leche, pero hace meses que no sabemos qué es eso”. Para el hombre, quien hasta hace un mes trabajaba como vigilante, “ahora todo es cuesta arriba”. Su madre trabaja como empleada doméstica por día, en diferentes casas. Ella al igual que el resto de la familia bajó considerablemente de peso. “Estamos bregando, comemos lo que podamos conseguir”.

La familia compra medio kilo de arroz en la tienda, con la meta de que dure para dos días, al igual que la harina. “Comemos dos veces apurados. Muchas veces preferimos que coman los niños y nosotros no porque no alcanza”. Los otros dos niños de la pareja, de 10 y 11 años, presentan deficiencia de peso y crecimiento.

 

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