Duro Revés a los Narcobrinos

Duro Revés a los Narcobrinos

La declaración de Efraín Campos Flores revelando que traficaba con drogas para ayudar en la campaña política de “su tía”, Cilia Flores, esposa del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, fue admitida como prueba en el juicio que le siguen en Nueva York al joven sobrino de la pareja presidencial y a su primo Francisco Flores.

El bufete que defiende a los presuntos narcos había solicitado ante la corte la eliminación total de estas grabaciones, denunciando que las mismas fueron tomadas sin la anuencia de los detenidos, alegando además que no les leyeron sus derechos.

Sin embargo el juez del caso después de escuchar los argumentos de ambos lados, declaró que las conversaciones de los acusados con los detectives y los encubiertos, formaran parte del juicio y serán escuchadas por el jurado cuando la fiscalía lo considere pertinente.

La decisión se considera como un duro revés para la defensa, cuya posibilidad de lograr la absolución de sus defendidos se basaba precisamente en la eliminación de todas esas pruebas, consideradas altamente condenatorias.

Los detalles de este nuevo giro en el caso que mantiene en suspenso a la familia presidencial en Venezuela, fueron publicados por los principales diarios del área. En La Florida, donde reside una enorme comunidad de venezolanos, el MIAMI HERALD le dio amplia cobertura a al resultado de la jornada judicial.

Señala el HERLAD que en un fallo de 2 páginas, el juez Paul Crotty decidió el miércoles que las confesiones de los primos Efraín Campos y Francisco Flores a los agentes de Administración para el Control de Drogas (DEA) han sido tomadas en cumplimiento con las leyes de Estados Unidos.

“[El agente especial] González testificó de modo creíble que cada uno de los acusados leyó los formularios de derechos Miranda en español, cada uno de ellos indicó haber entendido, y luego ambos firmaron”, escribió Crotty en su fallo, refiriéndose al agente de la DEA que recibió las confesiones. “El señor Campo Flores comentó incluso cuando se le preguntó si entendía el formulario que él era abogado”.

El dramático fallo es una victoria significativa para la fiscalía federal, la cual parecía en una posición débil luego de que una audiencia de dos días el mes pasado provocó cuestionamientos sobre si las llamadas confesiones voluntarias habían sido coaccionadas en realidad, y si dos de sus fuentes confidenciales principales eran creíbles.

Campo, de 29 años, y Flores, de 30, han sido encausados por conspiración para entrar de contrabando 800 kilogramos de cocaína a Estados Unidos en este caso de carga política, el cual provoca cuestionamientos sobre el papel de la élite de Venezuela en el contrabando de narcóticos. Se espera que el juicio comience el 7 de noviembre.

La administración de Obama, la cual dijo que el gobierno venezolano ha “fallado de forma demostrable” en cumplir con acuerdos internacionales antinarcóticos, ha aumentado sus medidas en contra de supuestos traficantes en los círculos gobernantes de Venezuela, incluyendo al ministro de justicia venezolano, el general Néstor Reverol.

Maduro ha calificado de “conspiración” los cargos de droga presentados por Estados Unidos. Su esposa, Cilia Flores, es abogada y miembro de la Asamblea Nacional. Ella ha acusado a los agentes del gobierno de Estados Unidos de secuestrar a sus sobrinos.

El fallo del juez Crotty refuerza el caso de la fiscalía, el cual incluye las supuestas confesiones de una compleja conspiración para introducir cocaína de contrabando en Estados Unidos.

De acuerdo con las confesiones, Campo dijo que ellos planeaban conseguir la cocaína de manos de los rebeldes colombianos. Al preguntarles por qué se había involucrado en el asunto, Flores dijo: “Para hacer dinero”, de acuerdo con documentos de la fiscalía. Flores dijo que el acuerdo era por un valor de $5 millones, de los cuales él esperaba recibir $560,000.

“Campo dijo además que él podía haber sacado las drogas del aeropuerto con mucha facilidad gracias a quién él es y al acceso que él tiene al aeropuerto”, escribieron agentes de la DEA en un informe que detallaba la supuesta confesión. El aeropuerto al que se refieren es el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía, en las afueras de Caracas.

Pero en la audiencia de dos días celebrada el mes pasado, los abogados de la defensa revelaron serios problemas de credibilidad en el caso de dos de las fuentes confidenciales clave de la fiscalía, quienes ayudaron a llegar a un acuerdo con los acusados para entrar la cocaína de contrabando. Y la fiscalía federal todavía no tiene pruebas contundentes que vinculen a los sobrinos con la presidencia.

La defensa alegó que las fuentes confidenciales destruyeron pruebas que podían haber ayudado en el caso, incluyendo grabaciones donde ellos explicaban que “no tenían la capacidad ni la habilidad para ejecutar” los planes. Campo y Flores dijeron que habían sido “entruchados” por los informantes, quienes los contrataron para hablarles de un lucrativo negocio de narcóticos, y que los informantes habían dicho que ellos suministrarían los aviones, la cocaína y el comprador.

Con su fallo, el juez Crotty está diciendo en esencia que permitirá que el jurado determine la credibilidad de las confesiones y las grabaciones.

Al margen de las declaraciones publicadas hoy en el HERALD, agregamos que uno de los Flores, se atrevió a decir que el dinero que esperaban obtener en la transacción de 800 kilos de cocaína, serían invertidos en la campaña política de su “tía”, Cilia Flores, actual primera dama del país suramericano. La aseveración, que más tarde fue desmentida por el mismo acusado, supuestamente quedó grabada y podría ser escuchada por el jurado en una próxima audiencia.

Nadie disputa que la destrucción de evidencia es un cargo serio, escribió Crotty por su parte para darle el visto bueno a las grabaciones.

“Pero eso no es lo que pasó aquí”, escribió. “Las grabaciones no faltan porque las fuentes confidenciales u otra persona las haya destruido, sino porque nunca fueron hechas”.

 

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