La Vejez: Un Terrible Castigo en Venezuela

La Vejez: Un Terrible Castigo en Venezuela

Foto tomada del Diario LA VERDAD, de Maracaibo
Cobrar la pensión en Venezuela es más angustioso que satisfactorio, según indica un reportaje publicado por un diario de Maracaibo, al Occidente del País.
El medio independiente LA VERDAD incluye en el trabajo periodístico fotos de los campamentos improvisados por los abuelos que pasan entre tres y cuatro días aguardando a las puertas de los bancos para hacer efectiva sus pensiones.
La falta de dinero obliga a los pensionados a permanecer en línea todos esos días esperando que el efectivo alcance para pagarles por lo menos a los primeros 50 la pensión completa.
El resto deberá conformarse con retazos que van desde cinco a 10 mil bolívares, lo justo, para cancelar el pasaje de regreso s sus hogares.
Faltando apenas una semana para la navidad, las puertas de los bancos parecen campamentos de refugiados. Los ancianos duermen en las aceras, en las escaleras de los edificios y algunos a la orilla de la calle, expuestos a morir arrollados.
Un pensionado que se levantó en medio de la madrugada, angustiado quizás por la incomodidad de dormir en el piso, murió arrollado por un camión, la víctima, se sumó a las estadísticas fatales de las personas de tercera edad que mueren en las líneas para cobrar su pensiones, o a manos de los colectivos que los atracan cuando salen de los bancos.
En síntesis. Los abuelos, por lo menos en Maracaibo, sufren un calvario para cobrar el dinero con el cual pueden comprar a duras penas las medicinas que les hacen falta para sobrevivir, siempre y cuando en las farmacias estén disponibles.
Es tal la inquietud de las autoridades por lo que ocurre, que se han activado escuadrones de policías para cuidar que los ancianos sean víctimas de los colectivos motorizados que azotan las calles de esta capital, pero no se vislumbran soluciones a la posibilidad de que los pensionados reciben el dinero de manera regular, como ocurría anteriormente.
La vejez en Venezuela se ha convertido en un castigo brutal. Los especuladores abusan de los pensionados que hacen cola y no pueden ir a sus hogares a comer. Los taxistas hacen lo mismo, una botella de agua cuesta entre siete y 10 mil bolívares, los refrescos cuestan 40 mil, o sea que cuando cobran la pensión ya han gastado más de la mitad de lo que les corresponde.

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