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¿Cómo lo técnico sirve a la experiencia?

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Francisco Cruz Pascual

Con la técnica el hombre descubre otras técnicas a través de los ensayos, perfeccionándola desde el error hacia el acierto total. Entonces, la técnica es una forma ilimitada de crear o descubrir otras formas de hacer las cosas con mayor perfección. En el español José Ortega y Gasset se observan acotaciones al respecto, que, a mi entender, son acertadas y fascinantes.  Para este filosofo, la técnica supera el hecho de ser una forma artificial que adiciona condiciones especiales al individuo, porque ella trasciende la condición de accesorio del ser humano, para convertirse en algo esencial de su condición y, que le facilita la forma en que se auto adapta a su contexto.

Desde este punto, la técnica es un conjunto de herramientas combinadas con los conocimientos que el individuo utiliza para resolver problemas de la vida diaria y más allá. Es un servicio formidable a la experiencia de las personas que se activan al trabajo y al pensamiento, buscando progreso y bienestar social proporcionado a través de una mejora en la calidad de vida.

En la realidad social, la técnica en sentido general, ha transformado los escenarios del mundo en cada momento de la historia.

Existen conceptos clave sobre la técnica que ayudan a una mejor comprensión de lo que hemos dicho anteriormente. Se trata de cómo se adapta una persona a su medio, es decir, a su contexto, transformando su entorno para que se ajuste a sus intereses y necesidades. El hombre no actúa por instintos, lo hace caminando sobre las transformaciones que provocan sus acciones.

La técnica procura responder ante las carencias vitales, trascendiendo las necesidades del momento, porque afianza el progreso a través de su puesta en práctica, agenciando bienestar continuo, afirmando comodidades y mejorando las condiciones materiales de existencia. El hombre extiende su anatomía agenciándoles extensiones, para fortalecerse frente al contexto que casi siempre le agrede. La respuesta a las necesidades hace de las personas agentes fabricantes de herramientas y soluciones prácticas, agenciándose materiales y formas procedimentales para buscar la superación de sus limitaciones físicas.

Antes de continuar, debemos hablar sobre las diferencias que presentan la técnica, la tecnología y la ciencia, para entender sus diferencias de propósitos. Y, en ese camino hacia el conocimiento esencial, vemos que la técnica busca cómo hacer las cosas más eficientes, rápido, y al menor costo posible, mientras que la tecnología busca la creación de soluciones prácticas y eficaces al diario vivir del individuo. La ciencia va a soluciones más profunda, porque indaga, escudriña y descubre, en un proceso que procura comprender al mundo en el que al hombre le ha tocado vivir.

A la ciencia y a la técnica las complementa la tecnología, porque ella es el hilo conductor de la creación de soluciones prácticas a desafíos y retos constantes a los que se enfrenta la humanidad.

El propósito de la ciencia es el entendimiento acerca de cómo funcionan la naturaleza y el universo, y lo hace mediante la observación, la experimentación y la prueba. Para llegar a la prueba la ciencia investiga, utilizando el método científico para producir conocimientos y teorías nuevas, teniendo como resultado el descubrimiento de fenómenos, para desde ahí crear leyes, producir datos y hacer posibles las explicaciones comprobadas, siempre sobre la realidad de los procesos y de las acciones.

En ese proceso de transformación del quehacer conceptual del hombre, la técnica tiene el objeto de poder desarrollar acciones para producir resultados específicos a través de su práctica. Para ello, utiliza un amasijo de pasos, combinados con habilidades y reglas que se siguen de forma empírica. Ha esto se le denomina método.

En una de las caras de su moneda, la tecnología embellece lo técnico y mejora la vida humana. Pero, el uso de la tecnología hace imperativo que la sociedad procure leyes para su control, y aún más, que busque educarse para evitar el uso inadecuado del poder destructivo de lo tecnológico.

Esta es la otra cara de la moneda del mundo tecnológico.

La técnica ha servido de motor de cambio sin riesgo a lo largo de toda la historia de la humanidad, porque es una herramienta colocada en el ámbito social de la transformación del quehacer diario de las personas.

La tecnología es diferente, porque combina conocimiento científico unido a lo técnico, para producir resultados positivos para el desarrollo humano, pero, también produce riesgos incalculables en las manos equivocadas.

Desde todo lo dicho, lo técnico sirve a la experiencia, porque no solo es una herramienta, en realidad es el medio abstracto que edifica el quehacer diario de los jóvenes. Es que la técnica tiene la función básica de reducir la fricción entre lo que desean realizar los jóvenes en su inquietud particular, frente al contexto que le circunda.

Ante el inmediatismo y la autonomía que exhibe la juventud, la técnica aliviana en forma instantánea la carga, al evitar frustraciones y manteniendo la atención activa, ayudando en los procesos naturales de la intuición, permitiéndole descubrir funciones sin necesidad de manuales durante las distintas interfases de la acción.

Lo técnico ayuda a la juventud a eliminar rituales repetitivos para que pueda tener más tiempo en enfatizar en la curiosidad y en la creación.

Lo técnico es una valiosa fuente de ayuda para los jóvenes que construyen su experiencia desde sus saberes teóricos, incluso puede convertirse en herramienta de edición, trabajando aspectos de la identidad y la autoexpresión, transformando códigos complejos en filtros visuales sencillos. A través de lo técnico, los jóvenes pueden tener acceso a nichos culturales que validen sus gustos particulares, facilitándoles la creación de simuladores o avatares que reflejen lo que desean ser en un futuro inmediato.

La tecnología les sirve a los jóvenes para llegar esos enlaces y a otros, y lo hace en infinidad de cuestiones prácticas.